La Isla de Man es una dependencia de la Corona británica autogobernada en el mar de Irlanda, entre Gran Bretaña e Irlanda, con unos 84.500 habitantes. La moneda utilizada es la libra esterlina. La isla ofrece uno de los entornos más estables y flexibles de Europa para emprendedores internacionales. Se aplica un tipo del 0 % de impuesto de sociedades a la mayoría de los ingresos empresariales activos. Las excepciones son un tipo del 10 % para determinados sectores, incluido el bancario, así como un 20 % sobre los ingresos procedentes de inmuebles y terrenos en la Isla de Man. No existe impuesto sobre plusvalías, ni impuesto de sucesiones o donaciones, ni impuesto sobre el patrimonio. Esto crea un entorno eficiente para estructuras holding, actividades empresariales internacionales y planificación patrimonial a largo plazo. Además, existe la posibilidad de un tope fiscal personal. Otras normas para quienes se mudan dependen del caso concreto.
Como dependencia de la Corona británica, la Isla de Man es autogobernada y no forma parte ni de la UE ni del Reino Unido. Sin embargo, a efectos de IVA se trata como parte del sistema británico de IVA. La jurisdicción se considera orientada al cumplimiento y ofrece acceso a bancos consolidados, respetando los estándares internacionales de transparencia y las normas contra el blanqueo de capitales.
La Isle of Man Limited Company (Isle of Man Ltd) es una sociedad privada que se constituye conforme a la Companies Act 2006 o a la Companies Act 1931, según la estructura elegida. Se utiliza con frecuencia para estructuras de holding, participaciones, inversión y patrimonio. Dado que en la Isla de Man no se aplican impuesto sobre plusvalías, impuesto de sucesiones o donaciones ni impuesto sobre el patrimonio, se configura un marco jurídico estable para la planificación de capital a largo plazo.
La Isla de Man es políticamente y fiscalmente autónoma, aunque está bajo la Corona británica. No forma parte ni del Reino Unido ni de la Unión Europea, lo que permite un diseño independiente de los marcos fiscales y regulatorios. La jurisdicción cumple los estándares de transparencia de la OCDE y los requisitos del GAFI para la prevención del blanqueo de capitales. Con más de 1.000 años de tradición parlamentaria, ofrece un alto grado de previsibilidad jurídica, atractivo fiscal y reputación internacional.
La isla también resulta interesante para personas con alto patrimonio que evalúan establecerse en el marco de actividades empresariales o de inversión. El acceso a servicios bancarios es posible a través de entidades locales e internacionales, sujeto a los controles habituales de compliance y due diligence. El sistema jurídico es angloparlante y se basa en el Common Law.
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