Quien deja Europa y traslada su residencia de forma permanente a otro país suele ocuparse primero de cuestiones muy prácticas. Permiso de residencia, búsqueda de vivienda, quizá también una nueva cuenta bancaria: esos son los puntos que encabezan la lista. En cambio, la parte fiscal de la salida del país para muchos llega más tarde. A veces incluso solo cuando toca presentar la primera declaración de impuestos tras la mudanza.
Sin embargo, la relación fiscal con el país de origen en Europa normalmente no termina automáticamente con la baja en el registro municipal de residentes. Para las autoridades tributarias, una salida del país es un hecho que se analiza con más detalle. Al fin y al cabo, se trata de cómo cambia la situación fiscal de una persona en cuanto deja de vivir en el país.
A las autoridades les interesan sobre todo algunos puntos básicos: ¿cuándo tuvo lugar exactamente la salida? ¿Siguen existiendo ingresos en el antiguo Estado de residencia? ¿Y hay activos o participaciones empresariales que puedan seguir siendo relevantes a efectos fiscales?
Por este motivo, muchos países europeos exigen información adicional dentro de la última declaración de impuestos. Así, la salida queda documentada de manera prácticamente “oficial”.
En Alemania, por ejemplo, esto se realiza mediante el anexo WA-ESt, un formulario titulado "Otros datos y solicitudes en casos con vínculo con el extranjero". Forma parte de la declaración del impuesto sobre la renta y se utiliza siempre que existan circunstancias internacionales, como una mudanza al extranjero.
Otros países europeos emplean formularios o procedimientos distintos. No obstante, el principio básico es similar: quien se traslada al extranjero debe declarar cómo ha cambiado su situación fiscal.
Esto es especialmente importante cuando alguien se muda a un país con impuestos más bajos. Datos erróneos o incompletos pueden dar lugar más adelante a requerimientos de la administración o a liquidaciones complementarias.
Que las autoridades fiscales presten hoy más atención a las salidas del país que antes tiene varios motivos. Uno de ellos es, sencillamente, la creciente movilidad dentro de Europa.
Cada vez más personas trabajan a nivel internacional, crean empresas en el extranjero o pasan una parte de su vida en otro Estado. En especial, empresarios e inversores son hoy mucho más móviles que hace veinte años.
Esto afecta con especial frecuencia a países con grandes economías. Entre los Estados desde los que emigra relativamente mucha gente se encuentran, por ejemplo:
Alemania
Francia
Italia
España
Reino Unido
Para estos países surge de forma recurrente la misma pregunta: ¿qué ocurre fiscalmente con las personas que trasladan su residencia al extranjero?
La respuesta suele encontrarse en la declaración de impuestos del año de la salida.
Alemania utiliza para estos casos el anexo WA-ESt ya mencionado. Es parte de la declaración del impuesto sobre la renta y se completa cuando ha tenido lugar una salida al extranjero u otras circunstancias internacionales desempeñan un papel.
Mediante este formulario se remite diversa información a la oficina tributaria. Entre ella, por ejemplo, el momento de la salida o la nueva dirección en el extranjero.
Además, se solicitan posibles ingresos del extranjero. También deben declararse las participaciones en sociedades de capital.
Precisamente este punto es especialmente interesante para la administración tributaria. Quien posea participaciones empresariales importantes al salir del país puede verse afectado, en determinadas circunstancias, por el llamado impuesto de salida (Wegzugsbesteuerung).
Por ello, el formulario cumple dos funciones: informa a las autoridades sobre la salida y, al mismo tiempo, les ayuda a comprobar si se aplican determinadas disposiciones fiscales.
Quien abandona Francia debe presentar una última declaración del impuesto sobre la renta ante la administración tributaria francesa (Direction Générale des Finances Publiques). En esa declaración deben indicarse, entre otros, los siguientes puntos:
la fecha exacta de la salida
los ingresos obtenidos en Francia hasta la salida
los ingresos que sigan procediendo de Francia
Las personas con participaciones empresariales de mayor tamaño también pueden verse afectadas por el Exit Tax francés.
Los ciudadanos italianos que se trasladan de forma permanente al extranjero deben inscribirse en el registro AIRE (Anagrafe degli Italiani Residenti all'Estero). Esta inscripción se realiza a través del municipio o del consulado italiano competente.
Además, en la declaración italiana de impuestos debe indicarse:
cuándo tuvo lugar la salida
qué ingresos se obtuvieron antes de la salida
si siguen existiendo ingresos procedentes de Italia
Sin la inscripción en AIRE, Italia puede seguir considerando que existe residencia fiscal.
Quien abandona España debe indicarlo en su declaración de impuestos ante la administración tributaria española (Agencia Tributaria). Allí se fija el momento en que finaliza la residencia fiscal en España.
Tras la salida, pueden seguir devengándose impuestos en España si, por ejemplo:
hay inmuebles en España
se obtienen ingresos de España
se explota una empresa en el país
Esos ingresos quedan entonces sujetos al Impuesto sobre la Renta de no Residentes (IRNR).
Las personas que abandonan el Reino Unido deben comunicar su salida en la declaración de Self Assessment.
Bajo determinadas condiciones, el año fiscal se divide según el llamado Split-Year Treatment. En ese caso, la autoridad fiscal HMRC distingue entre:
el periodo como residente fiscal
el periodo posterior a la salida
Con base en ello, HMRC decide qué ingresos siguen estando sujetos a imposición en el Reino Unido.
Otro motivo por el que hoy se revisan con más detalle las salidas del país es el creciente intercambio internacional de datos.
Los bancos y las entidades financieras comunican determinada información financiera a las autoridades tributarias. Posteriormente, esos datos se intercambian entre Estados.
Programas como el Common Reporting Standard (CRS) de la OCDE hacen que hoy sea mucho más fácil rastrear información financiera internacional que antes.
Eso no significa que una salida del país sea problemática. Pero las autoridades fiscales disponen ahora de más información que hace algunos años.
Una mudanza al extranjero conlleva muchos cambios organizativos. La vertiente fiscal a menudo se subestima.
En la mayoría de los países europeos, la salida debe declararse ante las autoridades tributarias. Alemania utiliza para ello, por ejemplo, el anexo WA-ESt, mientras que otros Estados emplean procedimientos o formularios propios.
Aunque los detalles varían de un país a otro, el principio básico es el mismo: las autoridades fiscales quieren poder determinar cuándo termina una obligación tributaria y qué ingresos siguen siendo relevantes.
Quien planee trasladarse al extranjero no debería pensar solo en visados, vivienda o cuenta bancaria. También las consecuencias fiscales merecen atención.
Una preparación cuidadosa ayuda a evitar conflictos posteriores con las autoridades tributarias y a organizar el cambio al extranjero de forma fiscalmente ordenada.